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Nuestra amiga escribió este reportaje pero opto por no
publicar su nombre.
El Roaccutane o Accutane y yo
Mi historia comienza en un pueblo en Colombia. A los once o doce
años recuerdo que mi piel empezó a cambiar, me salieron unas espinillas
pequeñas y puntos blancos alrededor de la nariz. Nada alarmante
pero desagradable.
En mi familia todas las mujeres tienen una piel
envidiable, poros pequeños, sin manchas ni cicatrices y uniforme.
Me contaron que mi papá sufrió de acne durante la pubertad, pero parece que no
le dejo cicatrices.
El Principio de la pesadilla del acne
Entre los trece y catorce años mi
rostro empezó a llenarse de barros y espinillas. No me cubrían toda la
cara pero siempre tenia tres o cuatro barros activos. Eran
gigantes, rojos, se llenaban de pus y generalmente me salían en las
mejillas, en la punta de la nariz y en la frente.
Mi mamá me decía: no te preocupes se
desaparecerán muy rápido. Yo leía las revistas de moda y belleza que mi mamá
me compraba en Bogota y seguía consejos sobre limpieza y no tocarme los
barros. A los quince años el problema se empeoró, me deprimí
mucho entonces. Se supone que a los quince una es más bella que
nunca, pero este no era mi caso.
Mi vida era muy activa yo practicaba deportes y
era de las mejores estudiantes de mi clase. Además era alta y
delgada y tenia un cabello muy abundante y brillante pero mi rostro era una
pesadilla. Parecía que a algunas personas les encantaba hacerme
sentir mal señalándome que “que pena tener acne, de lo contrario podrías
verme bonita.” Nunca le puse atención a los comentarios al menos
consciente. Yo era una adolescente feliz y segura de mi misma.
Visitas al Dermatólogo en
Colombia
A los dieciséis años fui al dermatólogo. Me dio un
tratamiento consistente en una limpiadora, un tónico que parecía
tener solo alcohol y algunas cremas medicadas. El acne
se mejoro un poco por algunas semanas pero volvió a lo mismo.
En la tercera visita me recomendó antibióticos, me dio consejos
específicos como mantener mi cabello limpio y tomar leche descremada
etc. Mi acne mejoró mucho, era una maravilla me sentí
tan feliz. La dicha no me duro mucho, tan pronto como los
antibióticos se acabaron volvió a ser igual.
Después de casi dos años con el dermatólogo, de
tomarme grandes cantidades de antibióticos abandone el tratamiento porque la
historia se repetía y yo sabia que tanto antibiótico era malo.
En la universidad me acostumbre a tener la cara
con barros. Mis esperanzas que con la adolescencia mi acne se
esfumaría resultaron ser vanas. De nuevo fui a otro dermatólogo,
para no aburrirte te diré que fue la misma historia, lo mismo con el tercer
dermatólogo. Entre tanto también visite dos supuestos médicos
naturistas. Nada me ayudó. También me compre todos
los productos que pude desde marcas francesas hasta Colombianas.
Visité estéticas, me hice tratamientos faciales y
seguí consejos populares, mi acne continuaba igual. No desarrolle
muchas cicatrices talvez por todas las precauciones que tome y las faciales
constantes. Durantes mis años de estudiante mis padres gracias a
Dios me apoyaron y gastaron una pequeña fortuna en mi rostro. Por
tiempos me acostumbraba y ya no me preocupaba, pero en Colombia donde la
belleza física cuenta mucho esto es difícil.
Presiona para Continuar:
Mi historia con el
acne
Leer primera parte:
Que es el Accutane
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