|
Es muy difícil
vivir para satisfacer a otras personas a costa de nuestra individualidad y
nuestra felicidad. Cuando vivimos preocupándonos de lo que otras
personas van a pensar de nosotros estamos dejando que dicten nuestra
vida. Les estamos permitiendo que se apoderen de nuestros
tesoros.
Aun más importante,
si vivimos para satisfacer a los demás, ¿quien vivirá par cumplir
nuestra misión en la tierra?
Nuestros
seres queridos son importantes y debemos balancear entre lo que quieren de
nosotros y lo que necesitan de nosotros con lo que nosotros
queremos. Sin este balance no seremos felices. Pero en la mayoría
de los casos las personas que se preocupan del "que dirán" están
más preocupados por las opiniones de extraños que de las personas
cercanas.
¿Como
me visto para impresionar? ¿como vivo para ser aceptado en mi grupo
social? ¿como actuó para agradar a otros? Siempre se trata de
otros y no de nosotros.
Cuando
vivimos para impresionar a otros, para agradar a otros, para lo que otros
piensen estamos dejando nuestra vida para otros. Al final del día
cuando regresas a tu casa y apagas la luz de tu dormitorio ¿quien estará
allí para consolarte, aconsejarte y ayudarte? ¿quien estará allí para
alegrarse contigo, para llorar contigo y para soñar contigo? La persona
que este allí es la que cuenta más, y esa persona eres tú.
|