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El busto crece tomando unos suplementos alimenticios y en fin tantos otros anuncios. Lo mismo sucede con los libros. Libros para alcanzar la plena satisfacción sexual, volvernos ricos, sacar buenas notas y en todo lo que se te pueda ocurrir. Ni que hablar de los adivinos, los que leen el tarot o alquimistas con todo tipo de poderes.
Lo sorprendente no es que algunos comerciantes sin escrúpulos
mientan o exageren los beneficios de su producto. Lo sorprendente
es que aunque los trucos publicitarios han sido usados por siglos
siguen dando buenos resultados. La respuesta es simple, muchas
personas queremos creer que las soluciones fáciles sin requerir
esfuerzo de nuestra parte existen y que nuestros deseos pueden
hacerse realidad sin esfuerzo. En otras palabras la varita mágica
sigue funcionando.
Es difícil imaginar como a todos nos ha pasado, nos hemos dejado seducir por el canto de las sirenas. Como sabes las sirenas son personajes mitológicos, se creía que le aparecían a los marinos en alta mar y que estas criaturas mitad mujer, mitad pez les atraían con su canto y luego los destruían. Es fácil imaginarse que un marinero después de meses en la mar sin compañía femenina podía creerse sus propias fantasías o las de otros o contarlas a otros ya sea en la nave o a su regreso en tierra firme.
Eso era antes, pero en esta época de computadoras y naves espaciales como es posible que las sirenas sigan cantando. Como dijimos antes nos ha pasado a todos en algún momento de nuestras vidas. Debido a inseguridad personal circunstancial nos volvemos vulnerables a falsas promesas, no es que seamos estúpidos, actuamos de esa forma porque desesperadamente estamos tratando de escapar nuestra realidad. Queremos creer en algo que nos ayude emocionalmente a sentirnos más seguros de nosotros mismos.
Cuando te sientas inclinado a creer promesas que suenan demasiado buenas para ser reales, detente un momento a pensar que es lo que esta pasando en tu mente y tu corazón. Que es lo que en realidad necesitas en ese momento, son palabras de afecto, afirmaciones de seguridad personal, hablar con alguien o tomar acciones concretas.
Las sirenas ya no quieren tu vida, te quieren vivo para que les des tu dinero. No creemos que hay mayor problema al gastar dinero en estas actividades, el problema es que estamos tratando de escapar de nuestra realidad y posponemos la verdadera solución. Es casi como una droga. Al posponer el enfrentar nuestros verdaderos problemas estamos posponiendo solucionarlos y con ello prolongando nuestro sufrimiento o ansiedad. En muchos casos las soluciones son sencillas, en otras requieren más acción y en algunos solo tenemos que aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos.
La próxima vez ya sea en alta mar o tierra firme ten cuidado con las sirenas y su canto destructor.
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