Durante la cena el hermano y su esposa no
escondieron su disgusto. No
hubo conversación o broma que los hiciese sonreír.
Por mas que tratamos tenían cara de aburrimiento, actitud
arrogante y parecía que solo querían que la cena acabara lo más rápido
posible.
Cuando la cena termino mis amigos y yo a sus
espaldas comentábamos porque la aptitud tan antisocial.
Seria que estaban cansados, no les gustaría comer fuera de
casa, eran unos arrogantes, no apreciaban que su hermano se estaba
gastando tanto para agradarles en fin muchas conjeturas.
A mí me pareció que sencillamente la cena no era de su
agrado y que no apreciaban las mismas cosas que nosotros en USA, lo
cual en este caso no es malo ni bueno solo una diferencia.
Personalmente me sentí muy frustrada, la
situación en la mesa fue incomoda.
La frase de arriba me venia a la mente.
El valor de las perlas como el valor de todo lo demás es
relativo. Cada persona
refleja sus propios valores personales en el valor que otorga a
otras cosas o situaciones.
Cuando juzgamos a las personas o les
reprendemos a veces queremos imponer nuestros propios valores.
Es importante recordar que por mucho que queramos que otros
miren la vida con el mismo cristal que nosotros la vemos esto es
imposible. Aun cuando
estamos en lo correcto, cuando sabemos que podemos ayudar a alguien,
que podemos evitarle que cometa errores o que sufra es imposible
imponer nuestros valores y creencias.
Para algunas personas el estudiar es muy
importante y desean que sus hijos estudien como ellos.
Personalmente creo que esto es muy bueno, pero podrían haber
personas que piensen diferente y aunque yo les tire mis perlas (mis
valores) no las apreciaran, porque esa no es su experiencia en la
vida. No habrá
argumento ni prueba que los convenzan de lo contrario.
Lo que para mí es agrado para otros será desagrado.
No todos tenemos la misma
capacidad para entender y analizar.
No todos tenemos el mismo crecimiento espiritual o valores éticos.
Aun cuando sabemos que estamos en lo correcto muchas veces es
mejor callar porque nuestro interlocutor no tiene la capacidad para
apreciarlo. Como los
cerdos no aprecian las perlas, muchas personas no aprecian algo que
nosotros consideramos valioso, en estos casos los argumentos, los
juicios y las peleas no solucionaran nada.
Es mejor guardar nuestra energía para algo más provechoso.
Otras meditaciones:
La
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y mitos Poniendo
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