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Uno de los sueños de mi amiga era viajar, pero no tenía ni tiempo, ni
dinero, ni libertad porque tenía niños pequeños y vivía en un país
socialista donde era difícil obtener un buen trabajo. Ahora dice que tiene
dinero, tiempo y libertad pero le falta salud.
Cuando estamos muy jóvenes a veces pensamos que tenemos todo el tiempo del
mundo y que siempre seremos jóvenes, bellos y llenos de salud y vitalidad.
A veces hasta nos burlamos de las personas mayores incluyendo a nuestros
padres y maestros.
A medida que pasan los años aprendemos que no éramos tan inteligentes y
astutos como creíamos. Pero la juventud tiene algo muy valioso y es la
libertad para escoger, el vivir sin mucho temor y la capacidad de soñar.
Cuando llegamos a la vida adulta a veces olvidamos estos atributos.
En la vida casi nunca tenemos todo a la vez y a veces hay que esperar,
pero hay que tratar de balacear las cosas porque difícilmente habrá un
momento perfecto. Cuando deseamos algo a veces tenemos que hacer
sacrificios temporales, modificar un poco nuestros deseos y ser creativas
para alcanzarlos.
La espera del tiempo perfecto casi nunca es prudente porque lo más
probable es que el tiempo perfecto no llegue.
En el caso de mi amiga, probablemente no podía viajar lejos pero a lo
mejor pudo haber visitado parientes en otras ciudades sin gastar mucho una
vez cada dos años, o cuando sus hijos crecieron y empezaron a trabajar
pudo haber sido honesta y contarles su deseo de viajar. Sus hijos le
hubiesen podido dar algunos viajes. Pero ella decidió esperar y ahora la
salud ha fallado.
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