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Las personas de menos recursos sencillamente ordenaban sus vestidos basándose en bosquejos, pinturas o usando modelos muy sencillos que solo se distinguían por sus tejidos. Imagínate la falta de opciones que existían para las mujeres de clase media y baja.
En la actualidad nos pasa lo contrario. Hay tantas opciones para todo que es difícil decidir. Una visita al supermercado y tenemos que tomar muchas decisiones: marca, tamaño, precio, ingredientes etc es en algunas ocasiones agobiante por esta razón hay estudios que demuestran que casi siempre comemos lo mismo. En el caso de la ropa hay mujeres que compran ropa que no es de su talla, no les queda bien o sencillamente no les gusta y lo mismo sucede con muebles, comidas, hobbies y pasatiempos, amistades, carrera, marido etc.
Cuando se trata de vestirse a veces tenemos temores como temor de mostrar nuestro cuerpo, temor de vestirnos de forma inapropiada, o no nos vestimos como deseamos porque queremos vernos como el resto de las personas de nuestra edad u ocupación. A veces no queremos ver nuevas opciones por falta de tiempo, temor o pereza, no queremos explorar y nos paralizamos aunque algo no nos guste, es como el dicho “mas vale malo conocido que bueno por conocer”
Con tanta opción a nuestro alrededor no tenemos excusa para usar o hacer algo que no nos gusta o no nos satisface (que sea opcional). Lo mismo pasa con novios y a veces con amigas, aunque no nos gustan nos olvidamos de nuestro instinto y no buscamos más.
Buscar mas opciones, abrir tu mente y finalmente seleccionar algo que en realidad te haga sentir viva vale la pena. Selecciona con cuidado, rodéate de personas positivas y de “cosas” que en realidad te gustan. No te conformes con tus propios hábitos abre tu vida a otras opciones, explora las opciones.
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