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Aunque suene divertido o raro es real, hay por lo menos
un hombre en Japón para quien la almohada es el objeto de su afección.
Esto nos recuerda la película “El naufrago” quien hace de un balón de
basketball su amigo. En el naufrago se entiende porque si te recuerdas hay
un hombre que sobrevive un accidente aéreo y se refugia en una isla
desierta. De forma que el balón de alguna manera es su único amigo. Pero
en Japón no hay escasees de personas, es uno de los países más densamente
poblados del mundo.
En el New York Times salio un articulo que dice que en Japón hay nuevos
grupos marginales en la población muy interesantes. Uno de estos grupos se
llama herbívoros, tal y como los animales que solo comen hierbas. Se llama
así porque no les gusta el contacto con los humanos (la carne). Estas
personas se alejan del materialismo de la sociedad creando su propio mundo
y trabajan a medio tiempo para sobrevivir.
El hombre entrevistado en la historia esta enamorado de su almohada, pero
hay otros que se enamoran de sus avatares (los dibujos o personajes de los
juegos virtuales), se enamoran de personajes de manga, de muñecas o de
inventos personales.
Suena absurdo pero existe. Sin embargo aun a nuestro alrededor hay quienes
crean su propio mundo enamorándose de celebridades o de un tipo al que
nunca le han hablado y lo consideramos normal. O se enamoran de alguien
que las hace sufrir, de alguien casado, de un amor imposible. ¿Suena a
telenovela verdad? Precisamente esto es lo que las telenovelas promueven,
un amor irreal, algo que no es amor sino infatuación.
Si pensamos en lo anterior nos damos cuenta que el japonés enamorado de la
almohada no anda tan lejos de las historias irreales que se promueven en
los medios.
En una ocasión una sicóloga me dijo que las infatuaciones a personas no
cercanas (como los famosos) se dan porque se necesita un escape de la
realidad. En lugar de afrontar la realidad que no nos gusta buscamos una
realidad alterna que nos guste más. Esto es más común en la juventud
cuando somos más susceptibles a criticas, a los medios y a los mitos y
deseamos ser como la mayoría de las chicas o chicos.
Muchas personas han pasado por infatuación y la han superado. Se supera
cuando llega una realidad que nos gusta o cuando no nos queda mas que
afrontar nuestra realidad (por ejemplo estudiar para los exámenes). Pero
la infatuación no desaparece por completo y podemos buscarla cuando la
realidad no es de nuestro agrado.
Para evitar el amor a la almohada hay que sencillamente vivir nuestra
vida a plenitud, ser nosotros mismos y crear una “realidad verdadera” (yo sé, no
suena bien) que nos agrade.
Si vivimos siendo honestos con nosotros mismos, con una idea
mas o menos clara de lo que en realidad queremos de la vida (metas) y no
lo que otros quieren de ella y aprendemos a confiar en nosotros mismos y a
escucharnos no necesitaremos de un escape a un “mundo imaginado”.
La infatuación al principio de las
relaciones amorosas es común e inofensiva especialmente en la juventud
temprana. Aquí hablamos de la infatuación adictiva, a personas u objetos
no reales o fuera de nuestro alcance.
El mayor riesgo al crear una realidad
alterna (inventarnos una) es que no trabajamos para crear una mejor vida.
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