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Recientemente fui de vacaciones por un fin de semana.
Todo estuvo fabuloso hasta que llegamos al aeropuerto y después de caminar
mucho porque cambiaban la puerta de abordaje cada 10 minutos se nos llamó
al mostrador. Se nos dijo que debido a problemas mecánicos habían tenido
que cambiar de avión y tuvieron que enviar uno más chico y no podían
ponernos en ese vuelo.
Francamente para mi no era problema, es mas con todo lo que nos dieron se
pagaba por las vacaciones. Pero para otras personas a quienes les
cancelaron el vuelo fue una pequeña tragedia. Una chica no tenía nada que
ponerse, otra tenía que trabajar a la mañana siguiente y según ella la
despedirían sino se presentaba a trabajar, otro hombre tenia reuniones
importantes de trabajo. A otro hombre casi le da un berrinche, no entendí
la razón porque no tenia nada que ir a hacer el día siguiente, pero el
pobre se puso muy nervioso y furioso.
Yo también me enfurecía antes cuando me estancaba en el tráfico o cuando
algo no me salía como yo lo esperaba. Pero un día mientras contemplaba la
autopista casi paralizada me puse a pensar “yo no tengo ningún control
sobre el tráfico” y por lo tanto lo mejor es relajarme. Desde entonces
bajó mi estrés, al aceptar que no tengo control sobre muchos aspectos y el
querer que las cosas salgan a mi manera es crearme la ilusión de control y
estresarme innecesariamente.
A veces cuando nos estresamos pensando en los resultados de alguna
actividad sencillamente estamos queriendo tener más control sobre la
situación. En lugar de esto es preferible disminuir los riesgos haciendo
las cosas de la mejor forma posible, por ejemplo salir más temprano de la
casa para no estar tan preocupados por el tráfico. Una vez hacemos lo
mejor que podemos, una actitud positiva es nuestra mejor aliada porque las
mejores decisiones no se toman cuando estamos preocupados o enfurecidos
sino cuando estamos relajados y podemos pensar mejor.
La próxima vez que el tiempo te arruine la salida a la playa, el trafico
te haga perder un vuelo etc. piensa que no importa cuanto te preocupes o
te enfurezcas no podrás cambiar los resultados porque no tienes control
sobre la situación. Controla lo que puedes, actúa sobre lo que tienes
control y relájate en el camino.
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